Hablar de Sónar es sinónimo de música, sea de día o de noche. Este 2018, celebra sus 25 años, un cuarto de siglo donde no ha parado de innovar. Ahora, y hasta el 23 de junio, una exposición “NI FLYERS NI PÓSTERS. 25 años de imagen Sónar” en el Centro Cultural Tecla Sala (L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona) le rinde homenaje al diseño de sus campañas. Esa parte desapercibida que trae de cabeza al equipo de creativos año tras año, con Sergio Caballero al frente.

Y es que 25 años han dado para mucho, ha pasado “la crisis”, la fiebre de Maradona y han narrado historias fascinantes y sobrenaturales. La exposición comienza mostrando los orígenes del festival, con un ordenador que reproduce un interactivo de las tres primeras ediciones del Sónar: 1994, 1995 y 1996 que fue editado por la revista PCManía.  Un diseño que aún no anunciaba la explosión creativa que vendría después.

Sónar 1994

La familia: una temática recurrente

En 1997, ya empieza el juego de verdad, el cartel del festival mostraba a los padres de los organizadores llegando al aeropuerto de Barcelona a modo de Dj’s estrella con sus maletines llenos de vinilos. Rinde homenaje a sus predecesores brindándoles su momento de fama. Sin duda, Caballero ya firmó un cartel que sería el primero de un tema muy repetido a lo largo de la historia del Sónar: la familia.

Sónar 1997 padres Prat

En 2005, se rindió culto a famosos estafadores (Victor Lustig, Elmyr De Hory, Arthur Furguson, Jessie Gómez) que habían vendido la Casa Blanca o la Torre Eiffel o habían falsificado obras de arte. También se muestra el célebre caso de El Dioni, exvigilante de seguridad que robó en 1989 un furgón blindado de la empresa en la que trabajaba con 298 millones de pesetas y se fue a Brasil con su inmensa fortuna. Pero Caballero le da una vuelta nuevamente y nos estafa mostrando personas que no lo son, ¡en realidad algunos son familiares de los organizadores! ¿Por qué? Muy simple, cuestión de derechos de imagen. Lo curioso es que ahora al buscar los nombres de algunos en Internet aparece la foto de su padre.

Estafadores - Sónar 2005

En 2014 se presentó “Ancha es Castilla” y en la exposición se han recreado a los dos personajes que van comentando el vídeo que se proyecta. De nuevo una historia familiar donde unas criaturas de cartón y espuma están dotadas de afecto y amor para luchar contra una posesión demoníaca y su posterior exorcismo. La belleza del error en estado puro.

En 2015 el Sónar se centró en gemelos que les costaba casarse, les buscaron parejas y realizaron la boda múltiple.

Lo fantástico, lo inquietante, lo fantasmagórico

En 1998 el Sónar nos trasladó al Carnaval de Brasil y en la exposición se muestra un muro al estilo Richard Serra con toda una serie de fotografías donde algo nos inquieta, el fondo está nevado, Caballero una vez más nos cuestiona la veracidad de la imagen, es un fondo adaptado al contexto catalán, fondos nevados al estilo de las representaciones navideñas de los pastorets con música electrónica. Estas mujeres, luego se empezaron a promocionar como “las brasileñas del Sónar” y tuvieron gran éxito.

Las Brasileñas del Sónar

En 2000 las protagonistas eran gemelas con poderes paranormales. Por un lado “NI FLYERS NI PÓSTERS. 25 años de imagen Sónar” muestra una escultura de unas gemelas rusas que tenían el poder especial de aguantar la respiración durante horas y en 1996 batieron su récord estándose más de 14 horas sin respirar. Por otro lado se presentan fotografías de unas gemelas con los poderes telequinéticos y de levitación que mueven objetos en la Casa Vicens de Antoni Gaudí.

Gemelas con poderes

Gemelas con poderes - Casa Vicens

Seis años más tarde, en 2006, la campaña se centró en las naturalezas muertas, un género artístico donde en la materia están implícitas la vida y la muerte y donde Caballero vuelve a sorprender al espectador con su “toque maestro”, una imagen fija donde el sonido es, simplemente, una mosca sobrevolando.


En 1993, la Sala Montcada acogió una instalación donde aparecían tres cerdos disecados alrededor de una bola del mundo. Por el ano de los cerdos se pueden ver pequeños vídeos con imágenes procedentes de un laboratorio donde experimentan con animales y humanos para crear nuevas mascotas. Este juego entre ficción y realidad fue la imagen del festival en 2008.

Cerdo Sónar 2008

Cerdo Sónar 2008

En 2013, el festival celebró sus 20 años con unas barbudas cheerleaders de la República Checa, se pueden ver imágenes del set de grabación en un hotel donde las cheerleaders celebran el aniversario con sus pompones.

Barbudas Cheerleaders

Hace dos años, en 2016, lo que más funcionaba en Internet eran los vídeos de gatitos y drones, por ello se representó la fábula de los gatos, algunos incluso se maquillaron y se dispusieron drones sobrevolando la nave donde se instaló una gran jaula con una chica rusa (becaria de recepción del festival) rodeada de gatos.

El culto y la adoración a debate

Otro de los temas que Caballero ha sabido cuestionar a través de sus campañas es el culto y la adoración, sea a los objetos físicos o a las personas. Por ejemplo en 2002 buscaron un famoso que no tuviera nada que ver con Sónar, tras la imposibilidad de conseguir a Michael Jackson el protagonista fue Diego Armando Maradona. Sergio Caballero escribió un sincero email al futbolista indicandole que no había dinero y si estaba interesado en ser la imagen del festival. Ese año era año del Mundial y en “NI FLYERS NI PÓSTERS. 25 años de imagen Sónar” se muestra toda una serie de retratos del futbolista que aceptó.

Maradona 2002 Sónar

Carta a Maradona - Sónar

El año pasado, cinco puertas de coche cromadas en oro fueron las protagonistas y se recrean en la exposición como si fueran esculturas de arte minimalista junto con el vídeo que muestra como el único trabajo de unos seres que residen en un monte de el País Vasco es arrojar objetos de oro a una trituradora industrial.

Trituradora de oro - Sónar 2017

Y si hacía tiempo que no oíamos la palabra “crisis” la exposición recupera la campaña de 2011, en plena crisis, Sónar se pusó en venta. Con una estrategia comercial típica de una gran casa de subastas de arte, se diseñaron maquetas de los espacios, se realizó un vídeo promocional al estilo “un cuadro te puede cambiar la vida, compra un festival!” y a modo de cajas de Brillo de Andy Warhol se vende el festival. Hubo llamadas para ver si era verdad.

Sónar en venta 2011

Año tras año, Sergio Caballero se cuestiona qué es una obra de arte y muestra cómo se enfrenta a esta pregunta desde un extraño soporte: la campaña de un festival de música, creatividad y tecnología. Una investigación constante que ha convertido su trabajo en arte. Desde luego no es baladí que en “NI FLYERS NI PÓSTERS. 25 años de imagen Sónar” muestre objetos de las campañas en vitrinas a modo de objetos de arte: camiseta de Maradona, apuntes de trabajo, chaquetas de los enanos de La Distancia…

Vitrinas - Expo Sónar 25 años

Camiseta Maradona

Y como todo buen museo que se precie, no olvida la Galería de personajes ilustres, desde el perro con ruedas (1999) o los fantasmas de Finisterre (2010) -de los cuales además se expone una tela del fantasma a modo de tondo de cómo quedo tras todo el viaje- a los muñecos ventrílocuos gemelos (2015) o a los Trituradores de oro (2017).

Finisterre Sónar

Gemelos ventrílocuos

Trituradores de oro

Sin duda “NI FLYERS NI PÓSTERS. 25 años de imagen Sónar” es una magnífica exposición que huye de los típicos flyers o pósters y se centra en la escultura, en la instalación, en la documentación, en los protagonistas de cada campaña y en todas sus historias, sin importar el soporte final.

Mi trabajo como creador de la imagen de Sónar a nivel formal se ha visto sobre todo a través de los canales de comunicación, ya que son campañas para vender tickets y dar a conocer el festival. Sin embargo, cuando me planteo estas campañas jamás pienso en la música ni en el festival, para mí son piezas artísticas. Estas mismas piezas que fueron un flyer en un bar adquieren una pátina museográfica cuando están bien impresas, con paspartú, un marco de madera con el encaje americano, con cristal, todo muy bien realizado.” Sergio Caballero