“Dedico este libro a MI GENIO GALA GRADIVA, HELENA DE TROYA, SANTA HELENA, GALA GALATEA PLÁCIDA”, con estas palabras comienza Dalí su “Diario de un genio”, palabras que permiten comprender mejor la figura de Helena Dmitrievna Diakonova (1894-1982), más conocida como Gala.

Este diario narra cómo entró Dalí en el grupo de surrealistas, tras el rechazo familiar, su detención y breve encarcelación, los rechazos del sector artístico hacia su obra por ser considerada “obscena” e incluso como en un primer momento los surrealistas se escandalizaron por su obra pictórica, incluida Gala.

Para Dalí era importante pertenecer al grupo de surrealistas, ante el rechazo familiar, buscaba personas que le apoyaran y vio en el grupo algo más que un grupo literario y luchó sin descanso por la conquista de lo irracional, que, para él, sería la esencia del surrealismo. Dalí quería ser el jefe del grupo y, poco a poco se posicionó como el único surrealista integral, era tan surrealista que acabaron echándolo al declarar “tabú” muchas de sus creaciones. Gala, con su maravillosa intuición, ya le había avisado que podían llegar a vetarle igual que su familia. Pero en aquel momento Dalí ya había tomado una decisión, prefería ser amado por Gala que admirado por los surrealistas.

Gala tendrá siempre razón en lo que se refiere a mi porvenir”. Dalí.

Gala Placidia Galatea de las esferas

Gala Placidia. Galatea de las esferas

 

Si Gala fue clave para el desarrollo literario de su primer marido, Paul Éluard, no menos lo fue desde 1929 para Salvador Dalí, cuando se conocieron y cuando decidió compartir el resto de su vida con aquel joven catalán, diez años menor que ella, a quien supo hacer brillar en todo el mundo desarrollando una carrera internacional y con quien compartió un proyecto creativo.

¿Qué hubiera sido de Dalí sin Gala?

Hablar de Gala es, a priori, hablar de “la musa y modelo” de Dalí, pero Gala fue mucho más, su manager, su amiga, su amante, pero también la persona que le procuraba todo lo que necesitaba, incluida la inspiración y coautora del proyecto creativo de Dalí. Hasta hace un par de años poco se sabía de ella, pero con la publicación en 2011 del diario “La vida secreta. Diario inédito” firmado por Gala Dalí se puede profundizar en la historia de esta mujer rusa que encandiló a Dalí, unas páginas donde se mezcla la biografía y el pensamiento creativo, las vivencias compartidas y la intimidad. Este relato escrito en francés y en primera persona permite conocer mejor el mito de “Gala”, el diario se encontró en el castillo de Púbol y muestra el extenso conocimiento narrativo que tenía Gala.

 

Sin embargo, no podemos olvidar el pasado de Gala, esposa de Paul Éluard y amante de Max Ernst, aparece citada en numerosas ocasiones por la hermana de Dalí, por Breton e incluso por Buñuel, quien llegó a describirla como “un personaje sin escrúpulos, la egoísta, la posesiva; la mujer que separa a Dalí de los amigos y le arrebata la personalidad, de la noche a la mañana ya no era el mismo”.

 

Una habitación propia en Púbol

Gala en el jardin de Pubol

Gala en el jardín de Púbol

“Una habitación propia en Púbol” así se titula la muestra comisariada por Estrella de Diego que se puede ver en el MNAC hasta el 14 de octubre de 2018. Una exposición que reivindica la coautoría de Gala en muchas de las creaciones de Dalí, hecho que se reafirma en los escritos de Dalí y en la firma doble que usarían para la suma de ambos: Gala Salvador Dalí.

315 objetos entre pinturas, dibujos, fotografías, manuscritos, cartas, libros, vestidos y objetos de tocador permiten conocer mejor a la Gala musa, dado que en paralelo desarrolla su propio camino creativo a través de la escritura o la realización de objetos surrealistas. Su influencia es capital en la carrera de Dalí, reforzando la imagen entorno a Dalí, la imagen del “artista como obra de arte”.

Sin duda, Gala creó su propia imagen, decidió cómo quería ser presentada, sin ser de manera tangible la autora de los lienzos.

Batalla en las nubes

Batalla en las nubes

 

Púbol: el Castillo privado de Gala

– Te regalo un Castillo gótico Gala.

– Acepto con una condición, que solo vengas a visitarme al Castillo con invitación.

– Acepto, ya que acepto en principio todo a condición de que haya condiciones. Es el principio mismo del amor cortés.

Este regalo de amor cortés de Dalí a Gala, se convirtió en el refugio de ella. Sin embargo, apenas llegaba a pasar tres semanas al año en él debido a los numerosos viajes que realizaba con Dalí. En Púbol, Gala quería lo opuesto a Portlligat: la simplicidad y la austeridad. Del horror vacui de Portlligat no queda nada en Púbol. Allí se encuentra enterrada, en la cripta que el propio Dalí construyó para los dos pero, donde sin embargo, no fue enterrado.

Sí, se piensa que soy una fortaleza bien defendida, perfectamente organizada, cuando a lo más podría ser una pequeña torre vacilante que, por pudor, trata de cubrirse de hiedra y esconder sus ya deterioradas paredes y encontrar algo de soledad”, con estas palabras de los años 70, Gala confiesa ser mucho más compleja que el castillo inexpugnable como la había definido Dalí tras aceptar su regalo: el Castillo de Púbol.

Púbol era el refugio secreto de Gala, donde podía encontrarse con ella misma, por ello no quería que se conociera, llegando a decir a las personas del servicio que lo cuidaban en su ausencia: “La soledad y lo desconocido en Púbol deben ser sagrados”.

 

El recorrido comienza en el Salón de los escudos, donde destaca el creado por Dalí de los Barones de Púbol, la familia Corbera, realizado con arena. En esta sala también podemos ver:

· Trampantojo en la pared que haría alusión a la antigua puerta que llevaba a la cocina del castillo medieval donde se instaló el baño y tocador de Gala.

· Silla de culleretas, una silla realizada con cucharitas que Dalí hizó en homenaje a su gran amigo Federico García Lorca, a quien le gustaba como Dalí decía “culleretes” (cucharillas en catalán).

· Altar con diferentes regalos que Dalí llevaba a Gala al visitarla.

· Trono de Dalí como Marqués de Púbol, con su propio escudo heráldico. No olvidemos que el rey emérito Juan Carlos I le concedió a Dalí el título en 1982, un título perpetuo y hereditario, pero que Dalí apuntó hacerlo vitalicio dada la falta de descendencia:

«Accediendo a la petición formulada por don Salvador Dalí Domenech, Marqués de Dalí de Púbol, en el sentido de que dicha merced nobiliaria, perpetua en su creación, se transforme en vitalicia, dada su situación de viudez, carecer de descendientes y estimar que el otorgamiento de tan honrosa distinción se ha basado en méritos y circunstancias personales. Vengo a disponer que el título nobiliario de Marqués de Dalí de Púbol, merced creada con carácter perpetuo, lo sea desde ahora vitalicia y vinculada a la vida del insigne pintor a quien se concedió. Dado en Madrid, a 20 de abril de 1983».

La siguiente estancia del recorrido es la habitación de Gala y su baño-tocador, en esa habitación azul decidió instalarse Dalí a la muerte de Gala, allí había un timbre para llamar a las enfermeras que lo cuidaban, pero acabó provocando un cortocircuito que incendió parte del castillo.

 

Al lado se encuentra el Salón del Piano, que ni Dalí ni Gala sabían tocar, pero Dalí consideraba que le daba una imagen superior ante sus visitas. En esta sala decorada con distintos tapices se encuentra la famosa mesa transparente a modo de voyeur duchampiano, una mesa sobre cuatro patas de avestruz, dos de las cuales son falsas, y bajo la cual podemos ver un caballo blanco disecado ubicado en el piso inferior.

 

A continuación ubicaron la Biblioteca donde se presentan varios baúles con recuerdos personales de Gala, libros, vinilos de Wagner, y un sorprendente ajedrez cuyo rey y reina son dedos de Dalí y Gala respectivamente coronados por un diente de cada uno.

Tras la Biblioteca aparece una pequeña habitación de invitados, en una hornacina de la pared hay una vitrina con más regalos de Dalí en su visitas a Gala.

En el primer piso se muestran dibujos y bocetos que Dalí hizó para reformar y decorar Púbol y las “galas de Gala”, es decir, diversos vestidos de Gala. En una vitrina podemos leer un poema escrito por su primer marido, Paul Éluard, que le envió en una carta en 1931, haciendo referencia a un abrigo rojo y demostrando como Éluard no podía superar que se hubiera ido con Dalí.

Mujer con la que he vivido
Mujer con quien vivo
Mujer con quien viviré
Siempre la misma
Necesitas un abrigo rojo
Unos guantes rojos
una máscara roja
Y medias negras

Las Galas de Gala

Las Galas de Gala

Ropa de Gala expuesta en el MNAC

Ropa de Gala expuesta en el MNAC

 

En este primer piso también podemos ver la cocina y un gran comedor con más vitrinas de regalos, el lienzo que Dalí dejó sin terminar y una chimenea. Desde el comedor se puede acceder a una preciosa terraza y descender por unas escaleras al garaje donde se puede ver un Cadillac y girando a la derecha por otras escaleras accedemos a la cripta del castillo donde se encuentra la tumba de Gala.

 

Recomiendo muchísimo visitar el Castilo de Púbol (si vais en transporte público la mejor opción es tren hasta Flaça y taxi hasta el castillo) y hacerlo, si es posible, con una de sus visitas guiadas ya que podréis conocer mejor las estancias del castillo, toda la simbología que Dalí y Gala dispusieron en él y, entre cosas disfrutar del jardín.

Un jardín no muy grande, pero donde se encuentra la piscina dedicada a Richard Wagner y sobre todo destacaría las famosas fuentes de los elefantes con largas patas de insecto, tres de las cuales fueron realizadas por Dalí pero una la firma el albañil de Púbol porque Gala quería cuatro y Dalí no le hacía la cuarta fuente. Los cuatro elefantes están colocados hacia el castillo, según Dalí se despertaban por la noche y cuidaban de Gala.

Fuentes del jardín de Púbol

 

Es el momento de hacer un viaje a Púbol, de profundizar en la figura de Gala y por supuesto de acercarse al MNAC a ver la exposición (hasta el 14 de octubre).

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