En los últimos meses, el cambio climático ha pasado de ser un tema menor al que se dedicaban pocos minutos en máxima audiencia a ser portada de diarios y objeto de congresos. El cambio climático no es un futuro, es un presente (los incendios de Australia y los más de 1.000 millones de animales muertos es una realidad) y de ello el mundo del arte se está haciendo eco.

A priori, el cambio climático puede ser un tema difícil de enfrentar, especialmente si en nuestra vida cotidiana no vemos estos cambios muy patentes al no vivir cerca de glaciares o playas, es posible que no estemos tan concienciados o incluso seamos un poco escépticos, gracias al arte se pueden llegar a visibilizar las graves consecuencias del cambio climático.

Pensemos por un momento… si ya con el desgraciado chapapote del Prestige se crearon obras de arte, tiene todo el sentido que el arte actual transmita o reivindique un tema de tanta actualidad y sobre todo, tan preocupante. La expresión de este malestar no se traduce solo en pancartas, artículos, manifestaciones o consejos sobre sostenibilidad entre individuos, ahora también en forma de obras de arte.

De hecho existe ya una entrada en Wikipedia sobre “Climate change art” que definen como is art inspired by climate change and global warning, generally intended to overcome humans’ hardwired tendency to value personal experience over data and to disengage from data-based representations by making the data “vivid and accessible”. The intention is to “make an emotional connection…through the power of art”.

Resulta irremediable retrotraernos en el tiempo y establecer lazos con obras de land art o incluso del arte povera más puro, pero creo que siendo una problemática del presente es el momento de hablar de cómo el cambio climático se ha convertido en tema de obras y proyectos artísticos.

1. ¿El arte activista tiene la capacidad de crear conciencia en la audiencia?

Con motivo de la cumbre sobre el cambio climático de las Naciones Unidas realizado en 2015 en París, Laura Kim Sommer y Christian A. Klöckner analizaron las reacciones de las 874 personas que visitaron la exposición (ArtCOP21 Event) de obras sobre el cambio climático que exponían en dicha cumbre.

Los resultados de su análisis han sido publicados en la revista Psychology of Aesthetics, Creativity and the Arts y se puede leer el artículo completo. Los investigadores identificaron un conjunto de parámetros en el arte activista ambiental que eran necesarios para que fuera efectivo a la hora de alterar la opinión pública y dividieron las obras según los resultados del estudio en cuatro categorías:

  1. Obras de la utopía reconfortante: trabajos participativos, divertidos, coloridos que visualizan una utopía, un futuro mejor. Obras que generaban poca reflexión y conciencia sobre el cambio climático.

  2. Obras de la distopía desafiante: obras con escenarios distópicos que evocaban emociones negativas pero no una reflexión acerca del papel de las personas en la crisis climática.

  3. Obras de la mitología mediocre: obras que utilizaban temas mitológicos para ilustrar ideas ambientales, pero no generaban impacto ni emoción, no movían a la reflexión o a la acción.

  4. Obras de la solución increíble: obras bellas y coloridas de la naturaleza con soluciones a los problemas ambientales, provocaban reacciones positivas y dejaban a los visitantes felices y esperanzados mientras reflexionaban y eran más conscientes de las consecuencias personales y de su propio papel en el cambio climático.

A lo largo de este post iremos viendo propuestas de algunas de estas categorizaciones establecidas por Laura Kim Sommer y Christian A. Klöckner. Personalmente pienso que hay obras que pueden estar a medio camino entre una y otra tipología y también, que podemos encontrar obras de la categoría 4 que no nos muevan a la reflexión. Por ejemplo la instalación Somos la pandilla de bebés de Paola Pivi que se presentó en Perrotin (Nueva York) en la primavera de 2019.

Paola Pivi, photo by Attilio Maranzano

Paola Pivi, photo by Attilio Maranzano

Un total de setenta crías de osos polares que dan vueltas y se abrazan, bailan y se balancean en el aire, están eufóricos mostrando sus coloridas plumas fluorescentes con las que han nacido para vencer al cambio climático. La rica paleta de colores que muestra en el pelaje se debe a su estancia en la India, y los animales a su residencia anterior en Alaska. Nos muestra unos seres tenaces y hasta cierto punto místicos que llegan a desarrollar plumas para luchar por la supervivencia contra el derretimiento de los casquetes polares. El hecho de ser bebés, se debe a la narrativa personal que se ve en la trayectoria de Paola Pivi, se inspira en objetos miniaturizados que comenzaron a invadir su rutina al nacer su hijo. Esa sensación de protección y cuidado la traslado a su obra al crear bebés-oso.

2. Artists & Climate change

Esta iniciativa de The Arctic Cycle es una de las mejores plataformas para investigar la relación entre el arte y el cambio climático, contiene gran cantidad de proyectos ordenados por la tipología artística: arquitectura, comic, moda, cine, instalación, literatura, música, performance, fotografía, escultura…

Por ejemplo el The Flipflopi Project de Kenia, la realización de un barco de 7 metros completamente con plástico reciclado que lleva a cabo una “revolución plástica” promoviendo el reciclaje y la eliminación de los plásticos de un solo uso, es decir, concienciando de la magnitud del problema del plástico en el océano, especialmente en África. Por ello durante 3-4 meses viajaran a Ciudad del Cabo haciendo paradas para limpiar playas, educar sobre el problema global del plástico y sobre todo inculcar las 3 “R” del reciclaje: reducir, reutilizar y reciclar. El nombre del proyecto deriva de las chancletas flip flops, desechadas en playas locales y recogidas por voluntarios para la realización de este barco.

Otro interesante proyecto que se presenta en Artists & Climate change es el comic Warner, una colección de cómics donde varios dibujantes muestran el dolor por el cambio climático, cómo la tierra está cambiando y muriendo, como los polos se están deshaciendo, como aumentará el nivel del mar, cómo se producirá la extinción de algunas especies y de ecosistemas enteros, entre otros. Los cómics van mostrando esas reacciones que tienen a medida que tratan de aceptar el cambio climático y el resultado es un libro lleno de dolor, miedo, esperanza y dolor.

 

3. ¿Cómo suena el cambio climático?

Daniel Crawford trabajó con Scott St. George, un científico que estudia el clima observando anillos de árboles antiguos. Ambos recopilaron datos de temperaturas de la superficie a partir de 1880 y Daniel transformó esos datos climáticos en una pieza musical de modo que cada temperatura anual era una nota musical, componiendo una canción para el planeta en calentamiento. A medida que el planeta se va calentando, las notas se vuelven más altas.

4. Baile glaciar

La coreógrafa Diana Movius diseñó un espectáculo de ballet que representa la fusión del hielo y el movimiento de los glaciares. Los bailarines usan sus cuerpos para mostrar múltiples sensaciones humanas: amor, guerra, triunfo, tristeza y ahora también el cambio climático. Los bailarines se presentan frente a imágenes de hielo a la deriva y sus cuerpos muestran como los glaciares se despreden de las capas de hielo y se funden en el mar.

5. Leandro Erlich

El artista argentino Leandro Erlich realizó una instalación de atascos durante la Semana del Arte de Miami en su playa, para crear conciencia sobre este problema y su relación con el cambio climático. Un total de 66 esculturas de coches y camiones de tamaño real hacen cola en un lugar imaginario, envueltos en arena, la sensación de fragilidad que estamos viviendo nos lleva a su vez al futuro, ya que esto podría ser fácilmente una reliquia futura de nuestra civilización.

Erlich sigue en su línea de trabajos anteriores, alentándonos a hacer una pausa y reflexionar sobre cómo veamos el mundo que nos rodea mientras desafía nuestras percepciones y nos hace cuestionar la realidad.

6. Fabrice Monteiro “La Profecía”

El fotógrafo belga-beninés en su último proyecto crea conciencia sobre los problemas mundiales relacionados con los desastres climáticos y ecológicos. Sobre entornos de destrucción real sitúa a figuras espirituales escenificadas revestidas de los desechos del consumidor que causan estos problemas como las redes de pesca y las bolsas de plástico.

7. Lines (57° 59′ N, 7° 16’W) de Pekka Niittyvirta y Timo Aho

Los artistas finlandeses Pekka Niittyvirta y Timo Aho reflejan a través de una líneas de luz sobre la costa oeste de Escocia la inevitable altura que podría alcanzar el agua si no frenamos el cambio climático. El uso de la luz nos remite a dos futuros potenciales, un futuro bajo el agua o, algo más optimista, un futuro donde comencemos a tomar en serio el cambio climático.

8. ‘Not longer life’ de Quatre Caps

Proyecto donde se reinterpretan los clásicos bodegones con productos actuales con el objetivo de concienciar sobre la contaminación plástica que invade nuestro día a día. Aparte del consumo se ha de tener presente el período de tiempo que llevará a la biodegradación de estos materiales, demasiado tiempo. A través de las imágenes podemos ver la cantidad innecesaria y absurda de plástico que se utiliza en el día a día para envolver frutas y verduras que, en la mayoría de las ocasiones ya tienen su “envoltorio natural”.

9. Intervención “The Sinking House” en Londres

El 10 de noviembre de 2019 apareció en el Támesis una estructura flotante a modo de hogar hundido, obra del grupo activista del cambio climático Extinction Rebellion. La acción a modo de llamamiento público a los políticos para que den una respuesta estricta e inmediata a los efectos de la industria en el medio ambiente. Una especie de SOS al gobierno por inacción climática y llamar la atención sobre la amenaza que puede ser el aumento del nivel del mar.

10. Tres piezas de la Bienal de Arte de Venecia 2019

La edición de la Bienal de Arte de Venecia de 2019 no dejó de lado el cambio climático, numerosas obras aludían a esta problemática en una ciudad que sufre cada año uno de sus efectos: el acqua alta.

  • Artists Need to Create on the Same Scale that Society Has the Capacity to Destroy: Mare Nostrum instalación en la Chiesa delle Penitenti Fondamenta Cannaregio que abordaba el aumento del nivel del mar, un proyecto de The Brooklyn Rail -una publicación de arte independiente con sede en la ciudad de Nueva York- comisariado por Phong Bui y Francesca Pietropaolo.

  • Plastic Coral Reef, una controvertida instalación presentada por Federico Uribe en el Palazzo Bembo. Y digo controvertida porque en un principio Federico dio a entender que iba en representación de Colombia cuando no se había emitido ningún resultado y la realidad era que el propio artista pago el coste de alquilar varias salas del Palazzo Bembo para su instalación, una cifra que oscilaría los 155.000€. Podemos juzgar esta inversión como queramos, pero es momento de centrarnos en esta instalación realizada en uno de los eventos paralelos a la Bienal, una instalación producida con desechos plásticos que se expandía por las paredes y el suelo de dos habitaciones. Reconozco que fue una de las instalaciones que más me sorprendieron de todas las que vi en Venecia, el trabajo artístico estaba bien ejecutado sin embargo la percepción era que estaba ante plástico nuevo elegido por sus colores más que ante plástico “usado”. Insisto, bien recortados y ejecutados para parecer peces, etc y puede que el mensaje de contaminación plástica en los océanos llegue al imaginarte de verdad un arrecife plagado de plástico y la problemática que genera el uso de este material.

  • Rising, una experiencia de realidad virtual muy efectiva desarrollada por Marina Abramovic y presentada en la galería Ca’Rezzonico. Al comenzar nos encontramos cara a cara con un doble digital de Marina que llama desde un tanque de agua que no para de llenarse, Marina nos invita a contactar con ella rodeados de una escena dramática de derretimiento de los polos. Abramovic nos invita a reflexionar sobre el impacto de nuestras acciones en el planeta y nos plantea elegir entre salvarla o no hacerlo prometiendo apoyar al medio ambiente para reducir el nivel de agua del tanque. Con la experiencia vivimos en primera persona los peligros físicos del ascenso del nivel del mar y la estabilidad de la plataforma donde nos situamos.

11. Premio Ciwem

Cada año se otorga el Premio Ciwem al mejor fotógrafo ambiental. El Premio reflexiona sobre las consecuencias de nuestra forma de vida en el planeta y también para mostrar en algunas ocasiones la capacidad del hombre para recuperarse, cambiar, innovar y ser consciente de sus errores frente a la crisis ambiental. Las imágenes pretenden fomentar un cambio en el estilo de vida. Estos premios tienen diversas categorías: Fotógrafo ambiental del año, Joven fotógrafo ambiental del año (menos de 21 años), Premio Entornos Cambiantes, Premio Ciudades sostenibles, Premio de Acción Climática y Energía, Premio de Agua, igualdad y seguridad.

Environmental Photographer of the Year. SL Shanth Kumar/2019 CIWEM Environmental Photographer of the Year

Sustainable Cities Prize. Eliud Gil Samaniego/2019 CIWEM Environmental Photographer of the Year

12. Tres apps sobre el cambio climático: Climate Quest, Unmoored, EarthApp

  • Climate Questuna app videojuego de 2016, dentro de Earth Games, una comunidad de investigadores, desarrolladores de videojuegos y estudiantes que comparten su pasión por los juegos y el medio ambiente y utilizan los videojuegos para concienciar al respecto. Climate Quest está disponible para iOS y para Android, el juego se basa en unos desastres climáticos que están ocurriendo en Estados Unidos donde gracias a las habilidades de cuatro personajes-héroes científicos (urbanista, ecologista, científico agrícola o científico del clima) se pueden llegar a proteger ecosistemas. Este juego alcanzó el primer lugar en la competición nacional Climate Game Jam que se celebra en Estados Unidos respaldada por la Casa Blanca, NOAA y el Smithsonian.

  • Unmoored, del artista conceptual y activista Mel Chin es una app realizada en colaboración con Microsoft que muestra la ciudad de Nueva York bajo los efectos del cambio climático, se calcula que en 2100 los niveles de agua hayan aumentado en esa ciudad. Con esta app de realidad mixta las personas que se la descarguen y estén en Nueva York pueden experimentar una inusual imagen de la ciudad de los rascacielos, ya que verán una flota de barcos entre los edificios creando un atasco de tráfico náutico. Esta fusión de tecnología y realidad hace que la sensación sea aún más perturbadora.

  • EarthApp es la respuesta de la ONG Greenpeace a la conocida app FaceApp que en 2019 nos permitió descubrir nuestro aspecto envejecido o devolvernos nuestro aspecto de niños. La ONG nos muestra la situación de la Tierra tras el cambio climático, EarthApp envejece nuestro planeta y nos muestra paisajes antes y después de las catastróficas consecuencias del calentamiento global.

The Arctic. Credits Greenpeace, Isobar Moscow

St Petersburg. Credits Greenpeace, Isobar Moscow

13. Cuatro perspectivas sobre el cambio climático en los museos

  • + 1,5ºC lo cambia todo, fue una colaboración del Museo del Prado con el Fondo Mundial para la naturaleza (WWF). La celebración de la Cumbre del clima COP25 que tuvo lugar en diciembre de 2019 en Madrid, impulsó una acción conjunta entre la pinacoteca madrileña y el WWF donde se transformaron digitalmente algunas de las pinturas más icónicas de su colección para reflejar un mundo futuro destruido por el cambio climático, incluido el aumento del nivel del mar o los campamentos de refugiados. + 1,5ºC lo cambia todo alude al incremento de la temperatura global mientras llama a los gobiernos a la toma de medidas que garanticen que esa cifra no se supere, ya que afectaría a los ecosistemas y al planta tal y como lo conocemos hasta un punto sin retorno. Las pinturas modificadas se instalaron en vallas publicitarias en la ciudad Madrid y se compartieron online con #locambiatodo para promover la conversación. Las obras seleccionadas fueron Felipe IV a caballo de Velázquez que ilustra el aumento del nivel de mar, El Quitasol de Goya refleja el drama social de los refugiados climáticos, El paso de la laguna estigia de Patinir representa el impacto de la sequía extrema en el río y los cultivos y Niños en la playa de Sorolla refleja la extinción de especies.

  • Reino Unido: huella de carbono y huelga climática

En julio de 2019 los museos Tate (Tate Modern, Tate Britatin, Tate Liverpool y Tate St Ives) declararon la emergencia climática y se comprometieron a reducir su huella de carbono en un 10% para 2023, en un comunicado conjunto:

We took his ethical commitment to addressing environmental issues as a cue to offer a platform for discussion in partnership with artists, campaigners, artistic communities and cultural organisations. [. . .] As an organisation that works with living artists, we should respond to and amplify their concerns. And, as our audiences and communities across the world confront climate extinction, so we must shine a spotlight on this critical issue through art.

Por otro lado, el 20 septiembre, unos 200 trabajadores del arte en Londres se unieron a la huelga climática global (Global Climate Strike). La protesta de los trabajadores de la cultura fue organizada por el Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (PCS), un sindicato británico, cuyos miembros trabajan en los departamentos gubernamentales del Reino Unido y otros organismos públicos. Según su comunicado de prensa, “los trabajadores de arte y cultura tienen un papel vital que desempeñar en los cambios radicales necesarios para evitar el desastre climático” porque las “organizaciones culturales a las que trabajan están en una posición única para involucrar a los ciudadanos en la urgencia, valores y oportunidades de una transición lejos de los combustibles fósiles “.

  • Escocia & British Petroleum

En noviembre de 2019, National Galleries Scotland decidió poner fin a sus vínculos con British Petroleum, este abandono de su asociación pública con un patrocinador de la industria del Petróleo es un avance más en su preocupación ambiental para abordar la emergencia climática.

  • Primer museo del mundo dedicado a la crisis climática

En febrero de 2018 abrió en Estados Unidos Climate Museum, con el objetivo de inspirar acciones sobre la crisis climática ofreciendo una programación en todas las artes y ciencias que profundicen en la comprensión, construya conexiones y promueva solucionas justas sobre el cambio climático.

Climate change museum, photo Arash Fewzee

14. Los bienes Patrimonio Mundial ante el cambio climático

Los bienes del Patrimonio Mundial UNESCO también se ven afectados por los impactos del cambio climático en el presente y en el futuro y pueden servir como observatorios del cambio climático. En 2016 la UNESCO publicó un documento “World Heritage and Tourism in a Changing Climate” y entre los lugares que citaban en estado de emergencia ya estaba la laguna de Venecia.

© UNESCO

San Marcos Venice Photo nouvelordremondial

Además se ha creado la red Climate Heritage Network para centralizar el diseño, la planificación y la ejecución de las estrategias vinculadas con el cambio climático. Entre los temas que abordan está cómo las instituciones patrimoniales pueden informar sobre las políticas climáticas, cómo pueden ayudar en el cumplimiento de reducción de la huella de carbono o la reutilización de edificios existentes y la adaptación de los edificios hacia una eficiencia energética, entre otros.

15. Greta Thunberg, persona del año con tipografía propia

La revista TIME nombró a Greta Thunberg (Estocolmo, 2003) como la persona del año 2019. Esta joven activista del clima ha sido capaz de comenzar a despertar conciencias y a movilizar a la juventud de todo el mundo sobre lo que se nos viene encima, sobre el principio del fin.

Su movilización ha sido tal que ha inspirado la creación de una nueva fuente tipográfica, Greta Grotesk, libre para descargar y usar.

16. Olafur Eliasson, embajador de Buena Voluntad para la acción climática

El artista islandès/danés conocido por sus trabajos a gran escala sobre problemas ambientales, fue nombrado en 2019 Embajador de Buena Voluntad para la acción climática y los Objetivos de Desarrollo Sostenible por, en palabras de la directora de la Oficina de Relaciones Externas y Defensa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Ulrika Modeer “A lo largo de su carrera como artista consolidado a nivel mundial, Olafur ha demostrado un fuerte compromiso para luchar contra el cambio climático y aumentar el acceso a la energía renovable. Olafur traerá una nueva perspectiva creativa a los problemas sociales y ambientales que enfrenta nuestro mundo hoy. Ayudará a arrojar luz sobre los vínculos subestimados pero primordiales entre el arte y las energías renovables y el cambio climático, especialmente para el desarrollo”.

Olafur Eliasson, photo Brigitte Lacombe

Y hasta aquí este recorrido por el cambio climático en el mundo del arte, los museos y el patrimonio desde diferentes perspectivas.

¿Qué te ha parecido? ¿Has echado en falta algún proyecto u artista? No dudes en compartirlo en los comentarios, ¡gracias!